"Comer juntos en familia" propone conseguir que niños y jóvenes regresen a la práctica de compartir la mesa familiar en lugar de almorzar en comedores comunitarios Es un programa del Ministerio de Desarrollo Humano, Familia y Comunidad que se aplica en los Jardines Maternales de AVOME y otros jardines maternales.
A fines del año 2008, desde el ministerio de Desarrollo Humano, Familia y Comunidad, bajo la iniciativa y supervisión de Noemí Massolo, se implementó en varios jardines maternales de la provincia un programa denominado "Comer juntos en familia". Entre ellos, los jardines maternales de AVOME: Rinconcito de Avome en Godoy Cruz; Semillita de Mostaza en Las Catitas, Santa Rosa y Nuestro Sueño en 12 de Octubre, Santa Rosa.
El objetivo del programa: regresar a la buena práctica de que los niños y jóvenes gocen de la mesa familiar, en lugar de comer en los comedores comunitarios nacidos a posteriori de la crisis del 2001. La mesa familiar, no sólo alimenta el cuerpo sino que fortalece los vínculos familiares, da pertenencia a un hogar y proporciona el sentimiento de recibir un alimento preparado con amor. Más tarde el recuerdo de: "las empanadas que hacía mi mamá" o no habrá "nada igual al flan casero de mi abuela"; formarán parte de la historia personal y de la cultura de los niños para siempre.
Las familias seleccionadas para participar del programa fueron aquellas que por distintas razones necesitaban ayuda alimentaria. El apoyo consistió y aún consiste en un bolsón de comida con alimentos secos y frescos con raciones suficientes para toda la familia conviviente, que se entrega periódicamente.
Actualmente, se está haciendo un despegue de las familias del programa que han recibido capacitación y acompañamiento durante estos años, para que adquirieran herramientas para su crecimiento y superación, que las hiciera autosuficientes.
Prof. Laura Freire de Pérez
Directora Jardín Maternal “Nuestro Sueño”
Hola!
Quiero compartir con Uds., la reunión que tuve esta mañana con las familias del programa “Comer juntos”.
Bueno, lo que sí quiero comentarles, es la reacción de las familias cuando se enteraron que dejaban de pertenecer al Programa. En principio pensé... ¿qué reacción tendrán? y fue muy grato escuchar los comentarios, las experiencias positivas de las familias salientes, expresando con tanta sencillez y claramente lo mucho que les ha servido esta ayuda, no sólo en la parte económica, sino en la posibilidad de desarrollo personal.
Realmente, sentir el sincero apretón de manos de Yolanda diciendo: “estoy tan agradecida...me han ayudado un montón” (y creo que ahí, quedaron tantas otras palabras, que no pudo decir...porque la emoción no se lo permitió).
O José Polenta que con una mirada franca y ojos llenos de lágrimas, sólo podía decir... “siempre estaremos agradecidos a Uds. y aunque no estemos recibiendo esta ayuda, estaremos cuando nos necesiten”… y así seguían los comentarios.
¡Cuántos valores se manifestaron! en una mañana que se presentaba gris y fría y que estas personas transformaron en la mañana más cálida e iluminada.